11 trucos para sacar calorías –y no sabor- a tus comidas
Agosto 23, 2010
Eres una fanática de la cocina. Tus invitaciones gastronómicas son irresistibles, y tus comensales disfrutan a lo grande por orden explícita de sus felices paladares.
Sin embargo, notas que desde hace un tiempo hay quienes comienzan a rechazar tus cordiales invitaciones. Te preguntas si es que ya no cocinas tan bien, si hay algo malo en tu comida… Finalmente caes en cuenta de que todos tus invitadores regulares tienen sobrepeso y que es culpa del contenido calórico de tus comidas.
A continuación, 11 consejos para hacer más “livianos” tus manjares.
1. Spray de cocina de canola
Con frecuencia, resulta bueno rociar una pequeña cantidad de aceite de oliva o aceite de canola en la superficie de una cacerola o sobre el alimento mismo, en lugar de empapar o sumergir toda la comida en aceite. En cualquier caso, si aún continúas usando el aceite de esta manera, hazlo un poco menos menos. Prueba usando el spray, que deja una cantidad aceite en la superficie del alimento de modo que éste puede dorarse mientras se cocina.
2. Cáscara de lima, limón, o naranja
La cáscara, o la capa exterior, de una fruta cítrica está llena de aceites aromáticos y sabor, y es una forma fácil de resaltar el gusto de las pastas y las tartas. A la hora de alivianar recetas, es importante destacar los sabores para compensar la falta de grasas. Usar cáscaras de frutas es una de las mejoras formas de hacerlo, ya que agrega mucho sabor y nada de grasas. Usa esta técnica especialmente en el preparado de panecillos, tortas, tartas y panqueques.
3. Sartenes, cacerolas, y fuentes antiadherentes
Al usar cacerolas, sartenes y fuentes antiadherentes (o teflonadas) necesitarás menos aceite para prevenir que la comida de pegue. Estos instrumentos hacen que la cocina y la cocción ligeras sean mucho más fáciles. Si bien son un poco más caros, tu salud y tu silueta lo agradecerán.
4. Vino
Cuando elimines parte de las grasas de tus alimentos, necesitarás agregar otro ingrediente para compensar la pérdida de humectación consecuente. El vino funciona de maravillas en recetas en las que su sabor se complementa con el sabor del plato —vegetales salteados, adobos, salsas, e incluso el horneado de ciertos panes o postres—. En lugar de vino, incluso, puedes usar caldo o cerveza sin alcohol para saltear vegetales; jugo o puré de frutas para adobos, salsas y cobertura de postres; o jugo de rutas, yogurt, crema o licor para panecillos, tortas, etcétera.
5. Sustituto del huevo
Los sustitutos del huevo están hechos, en su mayor parte, de clara de huevo, y son de mucha utilidad a la hora de alivianar platos del tipo de quiches u omelets. Para platillos hechos en su mayor parte con huevos, puedes usar una mitad real de huevos y otra mitad de sustituto sin siquiera sentir la diferencia en cuanto a textura o sabor. Ten en cuenta que ¼ taza de sustituto equivale a 1 huevo grande.
6. Crema agria desgrasada
La crema agria desgrasada es el boom en materia de recetas livianas por dos razones: es un reemplazo fácil de la crema agria natural, y también puede usarse como un sustituto de algunas de las grasas que has eliminado en recetas de horneado, como brownies, tortas o panecillos.
7. Menos queso o queso de menos calorías
Tienes dos opciones Light en lo que se refiere a recetas que contienen queso: puedes usar —como mucho— la mitad del queso normal que se necesita, o puedes usar la misma cantidad requerida pero eligiendo un queso Light o reducido en grasas. Las recetas, a menudo, piden más cantidad de queso que la necesaria, así que si decides mantenerte con el queso normal, podrás arreglártelas bien usándolo en forma menor a la listada en la receta.
8. Queso crema light
Parece queso crema, tiene el mismo gusto que el queso crema, pero es queso crema Light, con una cantidad menor de grasas de entre un 1/3 a ½, dependiendo de la marca. Para recetas que requieren queso crema —tarta de queso, galletitas, panecillos, guisos, paté, salsas, etcétera— puedes usarlo en su versión Light sin experimentar diferencias notables. Si aun deseas recortar más calorías y grasas, usa un queso crema semi desgrasado. No utilices queso crema cero calorías para tus comidas ya que el sabor y textura están demasiado lejos del normal.
9. Carnes magras y desgrasadas
Comprar carne magra o desgrasada (como son el pollo sin piel, las salchichas Light, y los cortes menos grasos de la carne de vaca o carne de cerdo) para tus recetas puede arrancar las calorías y reducir el nivel de grasas en unos puntos sin que cambie el gusto del platillo en preparación. No olvides cortar cualquier grasa blanca visible en la carne antes de agregarla a tu receta.
10. Endulzantes
Se parecen en textura al azúcar, y en muchos casos saben igual, incluso se los mide de la misma manera, pero son sólo mitad azúcar. Son los nuevos tipos de azúcar, que resultan más que apropiados a la hora de cocinar. Antes de que sigas leyendo: son caros —pero valen la pena—.
Splenda es un endulzante sin calorías que contiene sucralosa. Éste está hecho a partir del azúcar, por lo que verdaderamente sabe a azúcar y no deja un gusto desagradable en la boca.
La sucralosa es el único endulzante de bajas calorías que se fabrica a partir del azúcar. Es 600 veces más dulce que el azúcar y se lo puede utilizar como si fuera azúcar en una gran variedad de alimentos. La sucralosa puede utilizarse en reemplazo del azúcar para eliminar o reducir las calorías de una amplia variedad de productos, como por ejemplo, bebidas, productos horneados, postres, productos lácteos, frutas enlatadas, jarabes y condimentos.
11. Margarinas reducidas en grasa
En las recetas de cocción, cuando no logras sustituir el aceite de canola, puedes usar margarina reducida en grasa —aproximadamente 8 gramos de grasa por cucharada—, que no contiene grasas trans y que reduce la ingesta de grasa en 1/3. Funciona bien en todas las recetas, desde tortas y galletitas hasta patatas fritas.
Ayunar en días alternos podría facilitar las dietas
Marzo 31, 2010
Para bajar de peso hasta que este sea saludable, con frecuencia las personas obesas y con sobrepeso batallan por recortar la ingesta calórica diaria en la cantidad necesaria de quince a cuarenta por ciento.
Pero una investigación sugiere que una variación de los ayunos en días alternos podría hacer que sea más fácil tolerar la dieta y encima mejorar la salud cardiaca.
“Esta dieta ha estado presente por unos veinte años, pero no se había realmente estudiado su efecto sobre la pérdida de peso”, aseguró en un comunicado de prensa Krista Varady, profesora asistente de kinesiología y nutrición que lideró al equipo de la Universidad de Illinois, en Chicago. Los autores del estudio reportaron sus hallazgos en la edición del 1 de noviembre de la revista American Journal of Clinical Nutrition.
Los investigadores dieron seguimiento a 16 personas obesas (doce mujeres y cuatro hombres) durante diez semanas. Tenían entre 35 y 65 años de edad, y pesaban al menos 211 libras (96 kilos).
Durante las primeras dos semanas, los participantes del estudio no hicieron nada fuera de lo común. De la tercera a la sexta semana, comieron comidas normales un día, y mucho menos en días alternados, lo que los investigadores afirmaron sería el equivalente a un almuerzo con tres platos. Cada comida proveía entre el 20 y el 25 por ciento de la energía diaria que necesitaban.
Durante las últimas cuatro semanas, los participantes eligieron en esencia la comida que querían, pero dietistas guiaron sus opciones.
“Queríamos ver si podrían en realidad hacerlo solos, porque ¿para qué estudiar esta dieta si todo el tiempo hay que darle a la gente comidas preparadas en cocinas metabólicas?”, planteó Varady.
Los sujetos perdieron entre diez y treinta libras (4.5 a 14 kilos), mucho más de la pérdida promedio esperada de cinco libras (2.3 kilos). Los participantes del estudio también lograron reducir su presión arterial, niveles de colesterol y ritmo cardiaco.
“Ajustarse a la dieta tarda unas dos semanas, y en lo adelante la gente no siente hambre el día de ayuno”, apuntó Varady. “Necesitamos averiguar cuánto tiempo pueden permanecer en esta dieta, y si recuperan el peso automáticamente si la dejan”.
Alimentos para los Músculos
Agosto 6, 2009
En los tiempos que corren, caracterizados por la aceleración de casi todo, es habitual que observemos una dieta.
En personas sin actividad física rutinaria, este déficit se puede suplir con el uso de diversos suplementos alimenticios. En los deportistas, en cambio, el uso de esas sustancias tiene como objetivo aumentar el rendimiento.
Desde hace mucho tiempo se asoció el alto rendimiento deportivo con el doping. Actualmente es posible hacer una diferenciación entre suplementos y doping, pero algunos médicos ponen en tela de juicio la efectividad e inocuidad de los complementos. Tal vez, el verdadero problema sea su utilización indebida.
Concepto de suplemento dietético
Los suplementos son sustancias naturales concentradas con diversas funciones. Entre ellas se encuentran las que aportan valor calórico en la dieta -hidratos de carbono y proteínas en polvo, levadura de cerveza, tabletas de hígado-. En este caso, cubren las carencias de la alimentación e, inclusive, pueden llegar a reemplazar la comida.
Otros tienen por objeto mejorar la digestión y absorción de los nutrientes, tal es el caso de las hierbas y las enzimas digestivas.
Y por último, están aquellos suplementos utilizados como ayuda ergogénica en el alto rendimiento deportivo. Es decir, en el mejoramiento de las actividades que requieren potencia máxima y fuerza por cortos períodos de tiempo, como en el levantamiento de pesas, el remo y la carrera de velocidad.
Entre los suplementos, cabe citar a los aminoácidos, las vitaminas, los minerales, los antioxidantes, la creatina, los hidrolizados de órganos y algunas hierbas como el ginseng.
El doping, en contraste con los suplementos naturales, consiste en el suministro de sustancias sintéticas, que pueden tener consecuencias negativas para la salud, en algunos casos irreversibles, y que están penadas por las federaciones deportivas.
Fuera del deporte, existen estudios científicos que justifican el uso de suplementos dietéticos naturales. Entre las razones esgrimidas se encuentran los desequilibrios en la dieta, resultantes de la falta de tiempo en la preparación de las comidas, y la irrupción en el mercado de productos industrializados con muchos conservantes y pocos nutrientes. Situación que se agrava por el exceso de cocción en el hogar.
La creatina
La creatina es el suplemento dietético más difundido dentro del deporte en todo el mundo, avalado tanto por estudios científicos, como por experiencias realizadas por los deportistas.
Es una sustancia naturalmente producida por el organismo, en los riñones, el hígado y el páncreas, y que deriva de los aminoácidos arginina, metionina y glicina. También se encuentra en las carnes y el pescado: 5 gramos de creatina por cada kilo de carne.
La creatina se acumula en los músculos esqueléticos unida a una molécula de fosfato -fosfocreatina-, que es la fuente de energía inmediata para la contracción muscular. La fosfocreatina es indispensable durante los ejercicios de breve duración y alta intensidad, y de carácter anaeróbico, como por ejemplo el levantamiento de pesas. También disminuye la fatiga muscular ya que evita la formación de ácidos.
La doctora Isabel Díaz, especialista en Cardiología y Medicina del deporte, encargada del área médica del Centro Nacional del Deporte (CeNARD) de la Argentina, afirma que “mucho se ha hablado de la creatina y su uso en los atletas. Al utilizar el organismo la creatina como fuente de energía rápida para el esfuerzo explosivo, la fosfocreatina almacenada en el músculo se agota rápidamente”. Y agrega: “De esta manera se deteriora el rendimiento debido a la imposibilidad de obtener nuevas cargas de energía con la velocidad requerida”.
“La creatina es el único nutriente que el deportista no puede cubrir con la alimentación. Dado que se encuentra en pequeñas cantidades en las carnes y el pescado, para aportar al cuerpo la dosis diaria de mantenimiento sería necesario consumir muchos kilos de carne por día”, señala la licenciada Lilian Girard, nutricionista especializada en deporte a cargo del área de nutrición del CeNARD, Argentina.
Según un estudio recientemente publicado en Clinical Science, la suplementación con creatina aumenta en un 35 por ciento la cantidad de esta sustancia en el músculo. De esta manera, se favorece la formación de fosfocreatina posibilitando alcanzar y mantener una potencia máxima por un tiempo mayor que el habitual.
Dosis para lograr un efecto ergogénico
Según recientes estudios realizados en Inglaterra, se estableció que es conveniente tomar una carga inicial diaria de 20 a 30 gramos de creatina, durante seis días y continuar con una dosis de mantenimiento durante el resto del mes. Seguidamente se observó un incremento del 20 por ciento de creatina en el músculo. También es posible arribar a ese resultado con una dosis de 5 gramos diarios a lo largo de todo el mes.
Los mismos estudios permitieron llegar a la conclusión de que, al agregar una buena dosis de hidratos de carbono al suplemento de creatina, se incrementa en un 60 por ciento la concentración de esta última en el músculo. Parece ser que la liberación de insulina, desencadenada por la ingesta de los carbohidratos, acelera el traslado de creatina y aminoácidos hacia el interior de las células musculares.
Otros usos de la creatina
Al parecer, no sólo en el deporte es eficaz este suplemento. Debido a su capacidad de aumentar la fuerza muscular, se la incluye en terapias para aquellos pacientes que padecen enfermedades musculares discapacitantes, como la esclerosis lateral amiotrófica -ELA-, y la distrofia muscular de Duchenne.
La ELA es un desorden rápido y progresivo que causa la degeneración de las neuronas motoras, es decir las que rigen los movimientos voluntarios. Este proceso resulta en una atrofia muscular total, con parálisis y muerte, generalmente dentro de los cinco años de realizado el diagnóstico.
En cuanto a la distrofia muscular de Duchenne, se trata de una enfermedad hereditaria ligada al cromosoma X, por lo que la padecen sólo los varones al poco tiempo de nacer. Afecta en principio a los músculos pelvianos y de las extremidades inferiores, para luego generalizarse. Ya en la adolescencia el niño no puede andar y el curso progresivo de la enfermedad conduce irremediablemente a la muerte
Informes recientes, publicados en la revista Nature Medicine, muestran que en experiencias realizadas con ratones, a los cuales se les produjo ELA por manipulación genética, el suplemento de creatina logró extender su vida en 26 días, comparado con aquellos ratones que no recibieron el suplemento.
Ensayos clínicos realizados con humanos enfermos demostraron el aumento de la fuerza muscular en un 10 por ciento.
El doctor Beal, investigador de la Asociación de Distrofia Muscular, de los Estados Unidos, sugiere que existen dos formas posibles de explicar cómo la creatina protege a la neurona de los efectos de la ELA. La primera es que, al ingerir creatina, se incrementan los niveles de energía en el cerebro. Estos niveles podrían verse afectados por daño en la organelas productoras de energía intracelular, las mitocondrias.
La segunda es que la creatina podría tener efectos directos en la mitocondrias, inhibiendo los mecanismos de muerte celular.
Efectos adversos de la creatina
Pero no todos son beneficios. También se detectaron algunos efectos indeseables al ingerir este suplemento, como el aumento de peso corporal por retención de líquidos y no por incremento de la masa muscular. Ello se debe a que la creatina es osmóticamente activa; es decir, atrae el flujo de agua hacia el interior de las células.
Como consecuencia de esta retención hídrica, se observaron calambres musculares, deshidratación e intolerancia al calor. Por lo tanto se considera conveniente mantener un régimen estricto de hidratación en aquellos deportistas que ingieran creatina.
Desde 1994, la creatina está incluida dentro de los suplementos dietéticos, en la Dietary Supplement Health and Education Act. Siempre deben ser recetados por profesionales médicos y permanecer bajo su estricto control. No obstante, dichos suplementos no son sometidos a exámenes por la FDA -Food and Drug Administration- de los Estados Unidos. Por este motivo, la pureza y seguridad de los productos comerciales podría ser cuestionable.
En 1998, la FDA dio a conocer algunos efectos adversos que fueron denunciados en esa institución. Estos incluyen vómitos, diarrea, ansiedad, pérdida de conocimiento, miopatias -enfermedades musculares-, arritmias cardíacas, trombosis venosas profundas e incluso, muertes.
No obstante, a pesar de estos reportes, no es posible afirmar con certeza que una sustancia en particular sea la responsable absoluta. Las especialistas advierten que queda mucho aún por investigar.
Algunos beneficios de la l-carnitina
Dentro de los suplementos dietéticos se encuentra también la l-carnitina, una sustancia que, como la creatina, es producida por el organismo a partir de otra sustancia emparentada, la carnitina.
Si bien se la incluye dentro de los suplementos dietéticos naturales, no existen muchos estudios científicos que expliquen su mecanismo de acción ni que avalen su uso.
El doctor Mike Youle, que trabaja en el Hospital Royal Free de Londres, es uno de los pocos médicos que se dedicó al estudio de esta sustancia, más específicamente, en el tratamiento de la neuropatía periférica en enfermos de sida.
Las neuropatías periféricas (NP) son afecciones de los nervios que se manifiestan con sensaciones diversas, como hormigueo o adormecimiento de las extremidades superiores o inferiores, e inclusive dolor tan intenso que el sólo contacto con la ropa puede resultar intolerable.
Muchos son los factores desencadenantes de la neuropatía periférica. Algunos de origen metabólico, como la diabetes, y otros nutricionales, como el déficit de oligoelementos -aminoácidos y minerales- y de vitaminas, especialmente las del complejo B.
Otro agente causal es el alcoholismo. También, las infecciones por citomegalovirus, y la propia infección por VIH -virus del sida-, agravado por el uso de los medicamentos necesarios para el tratamiento de esta afección, que conllevan un alto grado de neurotoxicidad.
El tratamiento de los síntomas de la neuropatía es, en general, de larga duración y con resultados variables. Se realiza sobre la base del uso de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos, ya sea por vía oral o inyectable, antidepresivos e incluso opiáceos en los casos extremos.
Por qué administrar L-carnitina
Según los resultados de algunos estudios realizados en los últimos años, la administración de suplementos dietéticos con L-carnitina, que es una variante química de la carnitina, ayudan a prevenir y aliviar los síntomas de determinadas formas de neuropatía periférica.
Se recomienda especialmente en los casos de HIV positivo. Si bien los niveles de carnitina en sangre en este grupo de personas es normal, los niveles de L-carnitina son inadecuados. Esto indica que existiría una falla en la síntesis de la L-carnitina a partir de la carnitina.
El doctor Youle llevó a cabo su propia experiencia administrando un ciclo de tratamiento con 1,5 gramos de l-carnitina, dos veces por día durante seis meses, en pacientes seropositivos con neuropatía. Al cabo de ese tiempo, el dolor que padecían disminuyó ostensiblemente. También se detectaron cambios significativos en los nervios de las extremidades, observación basada en los resultados de las biopsias cutáneas, obtenidas d e las piernas, luego del ciclo de tratamiento, comparados con una biopsia previa.
¿A qué hora comer para adelgazar?
Junio 5, 2009
La mejor manera de organizar la ingesta de alimentos es dividir la cantidad diaria en varias comidas, en lugar de disfrutar de una comida abundante por día.
Los estudios han demostrado que cuando dos grupos comparables de personas ingerían la misma cantidad de calorías, pero con un horario diferente, el grupo que ingería una comida abundante por día tendía a aumentar de peso y sentirse peor, mientras que el grupo que repartía las calorías a lo largo del día tendía a sentirse mejor y no aumentar de peso.
Otros estudios indican que cuando se come tarde, cerca de la hora de ir a dormir, se aumenta de peso, cosa que no sucede cuando se ingiere el mismo alimento en otro horario del día.
Por lo tanto:
Comida más grande: almuerzo.
Comida más grande: cena.
Comida Pequeña: desayuno.
Ésta es la mejor manera de organizar sus días. La típica comida abundante a la cual muchas personas están acostumbradas constituye un problema porque el ritmo diario natural de nuestro cuerpo hace que al acercarse la noche estemos preparados para descansar y no para comer de forma abundante.
Y lo más importante es que los alimentos que ingerimos en las últimas horas del día tienen muchas más posibilidades de convertirse en grasa corporal acumulada.
Por lo tanto, tome una cena ligera, una ensalada, tal vez sopa y una pequeña guarnición. No mucho más.
Recuerde: los alimentos que ingerimos en las últimas horas del día se convierten, casi con seguridad, en grasa corporal; y una vez que la grasa corporal aumenta, se pierde mucho más lentamente y con mucha más dificultad de lo que se la acumula; algo con lo que muchas personas están familiarizadas.
El desayuno puede ser de cualquier manera. Si siente hambre por la mañana, aliméntese bien. Si no, coma poco. Siga las señales de su cuerpo.
El almuerzo es el momento perfecto para tener la comida más abundante del día, si es que va a tener una.
Hay suficiente tiempo para quemar las calorías y la saciedad probablemente durará hasta la hora de la cena, ayudando a que ésta sea pequeña.
Vía: En Plenitud
Dieta anti-hambre
Mayo 8, 2009
Día por día, una dieta diseñada especialmente para adelgazar sin sufrir los malditos “ataques de hambre”.
El secreto para lograrlo radica en comer una cantidad suficiente, y bien balanceada, de alimentos con poco valor calórico pero alto poder de saciedad –ya sea porque actúan directamente sobre el mecanismo del hambre o porque llenan el estómago muy rápido-, lo que permite sentirse satisfechos con cada comida y al mismo tiempo adelgazar.
Hasta no hace mucho se creía que los alimentos grasos eran los mas saciantes, pero recientes investigaciones encontraron que las grasas no son obstáculo para al hambre (salvo en cantidades muy grandes).
Son las proteínas, en cambio, las que actúan sobre los neurotransmisores cerebrales que inhiben el apetito y, presumiblemente, aumentan también el consumo de calorías a nivel metabólico.
Las frutas y verduras, por su parte, son grandes fuentes de fibra, que reducen la sensación de hambre al ocupar mucho volumen en el estómago (lo que hace que éste envíe al cerebro señales de saciedad).
La fibra permite modular la llegada de glucosa a la sangre, que así se “quema” de forma gradual y se acumula menos en el tejido adiposo.
Y si la fibra no es hidrosoluble, acelera el tránsito intestinal y así disminuye el tiempo de asimilación de los alimentos.
Ante la sensación súbita de hambre, esta dieta propone recurrir a los azúcares compuestos, que al ser de lenta digestión permiten prolongar la sensación de saciedad.
Consejos prácticos
Para eliminar el hambre es de ayuda masticar bien todos los alimentos y comer despacio, paladeando los sabores y aromas de cada plato.
Si logramos hacer de la comida un ritual, nuestro aparato digestivo podrá asimilar mejor los nutrientes que necesita, lo que además de disminuir el apetito mejorará nuestra salud en forma integral.
Esta dieta debe seguirse como máximo por 1 mes –previa consulta médica-, aporta 1300 calorías al día y permite perder hasta 4 kilos sin el esfuerzo habitual en toda dieta.
Dieta anti-hambre, día por día
Día 1
Desayuno
1 café o té, 1 vaso de leche descremada y 3 tostadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Almuerzo
1 ensalada mixta chica y 1 porción (70 gr) de pasta integral con tomate, albahaca y queso rallado.
Colación
1 fruta fresca a elección
Cena
1 tomate en ruedas con orégano, 1 ensalada chica de alubias, 1 porción (140 gr) de carne magra a la plancha y 3 rebanadas de pan integral.
Día 2
Desayuno
1 café o té, 1 yogur descremado y 3 tostadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Almuerzo
1 ensalada chica de escarola, rábanos y morrones, más 1 porción de arroz con alcauciles.
Colación
1 fruta fresca a elección
Cena
1 porción (200 gr) de berenjenas a la parrilla con perejil, 1 ensalada chica de alubias y 3 rebanadas de pan integral.
Día 3
Desayuno
1 café o té, 1 vaso de leche descremada y 3 tostadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Almuerzo
1 porción de pasta integral con atún y 1 porción de zanahoria y apio al vapor.
Colación
1 fruta fresca a elección
Cena
1 ensalada mixta chica, 1 porción de puré de verduras, 2 huevos cocidos y 3 rebanadas de pan integral.
Día 4
Desayuno
1 café o té, 1 yogur descremado y 3 tostadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Almuerzo
1 tomate con ensalada de pepinos y 1 porción de pasta con garbanzos.
Colación
1 fruta fresca a elección
Cena
1 porción de espinacas hervidas, 1 porción (160 gr) de ricota (o requesón) y 3 rebanadas de pan integral.
Día 5
Desayuno
1 café o té, 1 vaso de leche descremada y 3 tostadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Almuerzo
1 ensalada verde chica, 1 porción (200 gr) de filetes de merluza y 2 rebanadas de pan integral.
Colación
1 fruta fresca a elección
Cena
1 porción de verduras variadas crudas, 1 porción (40 gr) de guiso de lentejas y 2 rebanadas de pan integral.
Días 6 y 7:
Repetir cualquiera de los anteriores.
Dieta de la piña
Abril 29, 2009
La piña combate el exceso de peso por retención de líquidos. Facilita la eliminación de depósitos de grasa y ayuda a eliminar la celulitis. Debes consumirla natural, ya que pasteurizada en jugos o en almibar pierde sus propiedades.
La dieta consiste en ir introduciendo poco a poco la piña en tus comidas diarias.
La piña aporta
Enzimas: Que activan el metabolismo y la eliminación de grasa, facilitan la digestión y son antiinflamatorias.
Fibra y agua: Tienen efectos diuréticos y previenen infecciones digestivas.
Energía: La piña es fuente de azúcares simples, sacarosa, fructosa y glucosa. Vitamina C, yodo, magnesio, fósforo y calcio, útiles para la tiroides y las células nerviosas.
Minerales: Hierro, azufre, manganeso y potasio, que favorecen la actividad de las hormonas sexuales y ayudan a generar enzimas.
También ayuda a regularizar la menstruación, tratar cólicos, trastornos renales, hepáticos y biliares, parásitos intestinales e insuficiencia de jugos pancreáticos.
Semana 1
Cuando no puedas evitar la tentación de ingerir algo fuera de las comidas cómete dos rodajas de piña; llévala contigo siempre en un pequeño recipiente. Mastícala muy bien para que las enzimas de la piña hagan efecto sobre tu cuerpo.
Antes de cada comida toma una o dos rodajas de piña para tener menos hambre.
Bebe dos litros de agua al día para ayudar a eliminar los desechos del organismo.
Semana 2
Por la mañana bebe en ayunas este combinado: mezcla y licua un vaso de agua natural, el jugo de medio limón y media rodaja de piña.
Desayuna dos rodajas de piña y un yogur desnatado.
Para merendar toma el combinad de piña recien hecho.
Semana 3
El mismo desayuno y merienda de la semana 2
Para comer toma una ensalada de pollo y piña, y el combinado de piña.
Tres veces por semana sustituye tu cena habitual por el combinado de piña.
Semana 4
El mismo desayuno y merienda de la semana 2
Dos días por semana sustituye la ensalada de pollo y piña por pavo al horno con poca sal, pimienta, limón y rodajas de piña. Toma de postre el combinado de piña
Para cenar toma una sopa de verduras.
A partir de la cuarta semana incorpora a tu alimentación habitual un día a la semana el combinado de piña y desayuna todo los días dos rodajas de piña con yogur desnatado.
Duración: 1 mes y después tiempo indefinido de mantenimiento.
Peso perdido: Mínimo 6 kilos.
¿Cómo quitar calorías a tus comidas?
Abril 10, 2009
Hoy en día hay muy buenos productos que puedes utilizar a la hora de cocinar y que hacen que tus comidas tengan menos calorías. Veras que solo le quitaras la grasa y calorías a tus comidas, pero no el sabor y además las harás más saludables para tu familia y para ti.
1. Spray de cocina, en vez de aceite común.
Con frecuencia, resulta bueno rociar una pequeña cantidad de aceite de oliva o aceite de canola en la superficie de una cacerola o sobre el alimento mismo, en lugar de empapar o sumergir toda la comida en aceite. En cualquier caso, si aún continúas usando el aceite de esta manera, hazlo un poco menos. Prueba usando el spray, que deja una cantidad aceite en la superficie del alimento de modo que éste puede dorarse mientras se cocina y no la absolverá, haciendo de tu comida menos grasa y pesada.
2. Cebolla en vez del aceite.
Otra cosa que puedes utilizar en tu asadera en vez del aceite, es la cebolla, córtala en tiras y haz un colchón de cebolla en la asadera, y encima de ellas pon la comida, como carnes rojas y blancas, veras que rica quedara tu comida y con muchas menos calorías.
3. Cáscara de lima, limón, o naranja.
La cáscara, o la capa exterior, de una fruta cítrica está llena de aceites aromáticos y sabor, y es una forma fácil de resaltar el gusto de las pastas y las tartas. A la hora de alivianar recetas, es importante destacar los sabores para compensar la falta de grasas. Usar cáscaras de frutas es una de las mejoras formas de hacerlo, ya que agrega mucho sabor y nada de grasas. Usa esta técnica especialmente en el preparado de panecillos, tortas, tartas y panqueques.
4. Sartenes, cacerolas, y fuentes antiadherentes
Al usar cacerolas, sartenes y fuentes antiadherentes (o teflonadas) necesitarás menos aceite para prevenir que la comida de pegue. Estos instrumentos hacen que la cocina y la cocción ligeras sean mucho más fáciles. Si bien son un poco más caros, tu salud y tu silueta lo agradecerán.
5. Vino.
Cuando elimines parte de las grasas de tus alimentos, necesitarás agregar otro ingrediente para compensar la pérdida de humectación consecuente. El vino funciona de maravillas en recetas en las que su sabor se complementa con el sabor del plato —vegetales salteados, adobos, salsas, e incluso el horneado de ciertos panes o postres—. En lugar de vino, incluso, puedes usar caldo o cerveza sin alcohol para saltear vegetales; jugo o puré de frutas para adobos, salsas y cobertura de postres; o jugo de rutas, yogurt, crema o licor para panecillos, tortas, etcétera.
6. Sustituto del huevo
Los sustitutos del huevo están hechos, en su mayor parte, de clara de huevo, y son de mucha utilidad a la hora de alivianar platos del tipo de quiches u omelet. Para platillos hechos en su mayor parte con huevos, puedes usar una mitad real de huevos y otra mitad de sustituto sin siquiera sentir la diferencia en cuanto a textura o sabor. Ten en cuenta que ¼ taza de sustituto equivale a 1 huevo grande.
7. Crema agria desgrasada
La crema agria desgrasada es el boom en materia de recetas livianas por dos razones: es un reemplazo fácil de la crema agria natural, y también puede usarse como un sustituto de algunas de las grasas que has eliminado en recetas de horneado, como brownies, tortas o panecillos.
8. Menos queso o queso de menos calorías.
Tienes dos opciones light en lo que se refiere a recetas que contienen queso: puedes usar —como mucho— la mitad del queso normal que se necesita, o puedes usar la misma cantidad requerida pero eligiendo un queso Light o reducido en grasas. Las recetas, a menudo, piden más cantidad de queso que la necesaria, así que si decides mantenerte con el queso normal, podrás arreglártelas bien usándolo en forma menor a la listada en la receta.
9. Queso crema light.
Parece queso crema, tiene el mismo gusto que el queso crema, pero es queso crema light, con una cantidad menor de grasas de entre un 1/3 a ½, dependiendo de la marca. Para recetas que requieren queso crema —tarta de queso, galletitas, panecillos, guisos, paté, salsas, etcétera— puedes usarlo en su versión Light sin experimentar diferencias notables. Si aun deseas recortar más calorías y grasas, usa un queso crema semi desgrasado. No utilices queso crema cero calorías para tus comidas ya que el sabor y textura están demasiado lejos del normal.
10. Carnes magras y desgrasadas.
Comprar carne magra o desgrasada (como son el pollo sin piel, las salchichas Light, y los cortes menos grasos de la carne de vaca o carne de cerdo) para tus recetas puede arrancar las calorías y reducir el nivel de grasas en unos puntos sin que cambie el gusto del platillo en preparación. No olvides cortar cualquier grasa blanca visible en la carne antes de agregarla a tu receta.
11. Endulzantes.
Se parecen en textura al azúcar, y en muchos casos saben igual, incluso se los mide de la misma manera, pero son sólo mitad azúcar. Son los nuevos tipos de azúcar, que resultan más que apropiados a la hora de cocinar. Antes de que sigas leyendo: son caros —pero valen la pena—. Endulzantes sin calorías que contiene sucralosa. Éste está hecho a partir del azúcar, por lo que verdaderamente sabe a azúcar y no deja un gusto desagradable en la boca. La sucralosa es el único endulzante de bajas calorías que se fabrica a partir del azúcar. Es 600 veces más dulce que el azúcar y se lo puede utilizar como si fuera azúcar en una gran variedad de alimentos. La sucralosa puede utilizarse en reemplazo del azúcar para eliminar o reducir las calorías de una amplia variedad de productos, como por ejemplo, bebidas, productos horneados, postres, productos lácteos, frutas enlatadas, jarabes y condimentos.
12. Margarinas reducidas en grasa.
En las recetas de cocción, cuando no logras sustituir el aceite de canola, puedes usar margarina reducida en grasa —aproximadamente 8 gramos de grasa por cucharada—, que no contiene grasas trans y que reduce la ingesta de grasa en 1/3. Funciona bien en todas las recetas, desde tortas y galletitas hasta patatas fritas.
Los errores de las dietas
Abril 3, 2009
Para lucir una atractiva figura durante el verano, muchas mujeres se apuntan a las dietas, con el objetivo de deshacerse de esos kilos de más que nunca son bienvenidos. Sin embargo, perder peso no es fácil. He aquí el decálogo de lo que no se recomienda hacer durante una dieta de adelgazamiento:
- Dejarnos seducir por dietas rápidas y engañosas. Favorecen la aparición de estrías y producen importantes pérdidas de vitaminas.
- No desayunar y luego cometer excesos a la hora de la cena. El desayuno debe aportar una buena parte de las calorías del día.
- Renegar de algunos alimentos. El mejor régimen es la dieta equilibrada. Nunca debemos desterrar ningún alimento a no ser por enfermedad.
- Ponernos a régimen solamente en verano. Muchas mujeres engordan en invierno y se obsesionan en perder kilos durante el estío. Sin darse cuenta de que a medida que transcurren los años es más difícil quitarse esos kilos que sobran. Llega un momento en que las células grasas no se destruyen, solamente vacían su contenido y se llenan cada vez más deprisa.
- Pesarnos cada día. Con una vez a la semana basta, ahora, eso sí, siempre en la misma báscula, en el mismo momento del día y a ser posible sin nada de ropa.
- No realizar ningún deporte. Aunque sea media hora al día debemos dedicar tiempo a hacer ejercicio, ya sea en un gimnasio o siguiendo en casa una sencilla tabla gimnástica.
- No beber agua. Se deben tomar, como mínimo, dos litros de agua diarios fuera de las comidas.
- Confiar en los laxantes y en los diuréticos para adelgazar. Abusar de estos productos puede llevarnos a no asimilar los nutrientes necesarios para el organismo.
- Tomar píldoras que disminuyen el apetito sin prescripción médica. La administración de estos medicamentos siempre debe hacerse bajo control médico. En algunos casos pueden no ser necesarios y en otros estar contraindicados.
- Creer que comer más deprisa adelgaza. Todo lo contrario. Además, no hay nada peor para una buena digestión que masticar mal y deprisa.
- Saltarnos alguna comida. Con esto lo único que conseguimos es acumular grasas para resistir las horas sin alimentos.
- Prepararnos unos platos de régimen aburridos e insípidos. Para que la comida de dieta nos resulte apetitosa lo mejor es echarle imaginación a la hora de servirla.
Cómo preparar sándwiches deliciosos y saludables
Marzo 28, 2009
Los sándwiches son mucho más que jamón, queso y pan. Y también mucho más que un alimento fácil para cuando te falta tiempo, no tienes ganas de cocinar o necesitas salir del apuro, si quieres picar entre comidas, comer de pie o durante un viaje.
Aunque los sándwiches son una comida rápida que se que se prepara y se come de prisa, no tienen por qué ser engordantes ni poco nutritivos. Puedes prepararlos deliciosos para tu paladar y benéficos para tu salud.
No los consideres una comida ligera. Si los preparas de modo que tengan pocas calorías y muchos nutrientes, los incluyes en una alimentación equilibrada, completa y variada, y los consumes con moderación, pueden aportarte bastante salud y muy rico sabor.
Elimina las grasas
Las grasas no sólo amenazan tu silueta, sino también la salud de tu corazón. Para disminuirlas, quítale la orilla de grasa a las carnes y la piel a las aves. Desgrasa la mayonesa y las salsas, preparándolas con yogurt, jugo de limón o clara de huevo en vez de aceite.
Elige ingredientes magros
Prepara los sándwiches con ingredientes con proteínas y pocas calorías. Elige carnes y embutidos magros en vez de grasos, olvídate de lo frito y de los aderezos calóricos. Puedes incluir muy de vez en cuando embutidos o carnes grasas, pero nunca abuses de ellos. Los patés son ricos pero demasiado grasosos, úsalos sólo como aderezo, no como ingrediente principal. También evita los quesos maduros o muy grasos.
El pan más recomendable
Es el integral, con cereales y semillas, porque contiene más sustancias nutritivas y fibra, que llena más tu estómago, quitándote más pronto el apetito que el pan blanco.
Panes con valor extra
Multicereales, de centeno, trigo, trigo germinado, semillas de girasol, semillas de amapola, soya, muesli, cebolla, ajo, etc. En el súper encuentras muchos tipos de panes para darle variedad y más sabor a tus sándwiches.
Con más proteína
Combinan muy bien con casi todo el jamón de pechuga de pavo, las carnes como el pollo o el pavo ahumado, y los frutos del mar como el atún en agua.
Incluye vegetales
Sea cual sea el ingrediente principal de tu sándwich, atún, pechuga de pavo, pollo, queso fresco, salmón, incluye siempre verduras como tomate, pepino, lechuga, espárragos, champiñones, pimiento, cebolla, espinacas crudas, etcétera. También puedes añadirle frutas como manzana, pera o piña, para que tengas una buena dosis de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, y un rico sabor agridulce.
Aderezo con cuentagotas
Para condimentar tu sándwich, usa el aderezo controlado con una cucharita, nunca directamente de la botella.
Un toque de “oro líquido”
Si no vas a comértelo en el momento, adereza tu sándwich con un chorrito de aceite de oliva, que aguanta más la espera sin alterar su sabor.
Quesos magros
Usa siempre quesos bajos en grasa, como el panela y el Oaxaca, que le dan muy rico sabor y además te aportan calcio, proteínas y vitaminas.
Sabor en capas finas
Aunque le dan más sabor, la mantequilla, margarina o mayonesa untadas en el pan también le añaden muchas más calorías. Por eso evítalas lo más posible o modera su consumo aplicándolas en una fina capa sobre el pan.
Dieta para mejorar la memoria
Marzo 17, 2009
Cuándo se habla de una alimentación saludable, a menudo se piensa en la grasa como el mayor enemigo. Sin embargo, un reciente estudio neurológico realizado sobre más de 800 personas mayores de 65 años elegidas al azar, pero que no habían sufrido de Alzheimer, sugiere que comer ciertos tipos de grasas puede de hecho ayudar a mantener una mente lúcida.
Existen una par de teorías para conectar la grasa y el Alzheimer, aunque ninguna fue todavía probada. La primera, señala que los ácidos grasos no saturados (poli y monoinsaturados) pueden ayudar a activar las enzimas que trabajan con las células nerviosas implicadas en la memoria.
Por su parte, otro estudio ha demostrado que las dietas con mucho colesterol, que es también una fuente de grasa saturada, aumentan la presencia de proteínas amiloideas, una característica distintiva del Alzheimer.
Tal como se señaló, el citado estudio indicó que el hábito de consumir grasas saludables y evitar grasas perjudiciales, además de proteger contra las enfermedades cardíacas, también parecería reducir los riesgos de sufrir la enfermedad de Alzheimer, una condición que provoca la pérdida gradual de la memoria.
Alzheimer, del estómago al cerebro
Es importante considerar el hecho de que esta investigación, además de revelar cuestiones referentes a la prevención del mal de Alzheimer, pudo demostrar que existe una conexión entre la dieta y el cerebro.
Durante el estudio, se pidió a los participantes que llenaran un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación. Tiempo después, 131 de las 825 personas evaluadas desarrollaron la enfermedad.
Pero lo interesante de todo esto, fue que aquellas personas que llevaban dietas con alto consumo de grasas saturadas, las denominadas grasas “malas”, demostraron ser más proclives a sufrir de Alzheimer.
En efecto, aquellos individuos que consumieron mayores cantidades de grasas saturadas, en un promedio de 25 g. diarios, duplicaron su riesgo (de hecho, más que los duplicaron, pues el estudio arrojó 2.2 veces de probabilidad) de desarrollar un Alzheimer, al compararlos con aquellos que consumían cantidades más bajas de grasas saturadas.
De la misma forma, aquellas personas que habían consumido grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, es decir las denominadas grasas “buenas”, experimentaron una disminución en el riesgo de sufrir de Alzheimer.
Si bien es cierto que el estudio citado no pudo probar que si se ingieren ciertos alimentos no existirán chances de tener problemas en las funciones de la memoria, no menos real es que la investigación demostró que existen algunos alimentos que cuanto menos son beneficiosos para las funciones mentales.
Estas cuestiones, junto al hecho de que las grasas “buenas” demostraron tener un efecto protector y beneficioso para otras funciones orgánicas, como las cardíacas, hace pensar que sería muy importante incorporarlas a las dieta diaria de cualquier persona.
Dieta para un cerebro sano
1. Alimentos a consumir:
a. Grasas “buenas”: Monoinsaturadas y Polinsaturadas
Las grasas buenas incluyen las grasas monoinsaturadas y las grasas poliinsaturadas. Las mono se pueden encontrar en el aceite de oliva y canola, así como también la palta, las nueces, e incluso la pasta de maní.
Por su parte, las grasas poliinsaturadas se encuentran en los peces grasos y también en los nogales, que contiene el ácido graso omega 3. De la misma forma, estas grasas se pueden encontrar también en los aceites vegetales, como el de girasol, el de azafrán y el de maíz.
De hecho, se pudo observar que los aceites vegetales, que tienen una de las más grandes cantidades de estas grasas poliinsaturadas, lograron disminuir en un setenta por ciento el riesgo de sufrir las enfermedades citadas, en comparación con lo que provocaban aquellos productos con menor cantidad de estas grasas. Muchos de los productos para sazonar las ensaladas son una gran fuente de este tipo de aceites.
b. Colina
La colina es nutriente que se puede encontrar en los huevos, pescados, soja, las nueces, y la espinaca, y que ayuda a formar la acetilcolina, una sustancia química del cerebro implicada en la memoria. Según ciertas investigaciones, se ha podido comprobar que una deficiencia de colina, puede dañar la memoria.
En particular, un estudio en el que diversas personas recibieron una solución intravenosa para compensar su deficiencia de colina, mostraron una mejora en sus pruebas verbales y visuales de memoria. De todas formas, es muy raro que exista una deficiencia de colina.
2. Alimentos a evitar
a. Grasas “malas”: Saturadas y Trans
Comos se ha podido observar, es fundamental evitar las grasas trans y saturadas. Sucede que además de ser asociadas con el mal de Alzheimer, estas grasas también aumentan el riesgo de sufrir enfermedades de corazón.
Las grasas saturadas se encuentran generalmente en los alimentos como la leche entera y la manteca, así como también en los aceites de palma y coco y en las carnes rojas.
Por su parte, las grasas trans se encuentran en las papas fritas, las margarinas, y los alimentos deshidratados o precocidos, preparados comercialmente para consumir de forma instantánea.
b. Azúcares simples
Finalmente, en pos de llevar adelante una dieta saludable para el cerebro y el organismo en general, sería importante evitar los azúcares simples, que se encuentran en todo tipo de dulces y gaseosas.
Sus componentes penetran en la sangre de una forma muy rápida y pueden causar altos y perjudiciales niveles de azúcar en sangre. Según un reciente estudio, aquellas personas que tenían dificultades para controlar sus altos niveles de azúcar en sangre, experimentaron verdaderos deterioros en su memoria y disminuyeron su desempeño cognoscitivo.
Los alimentos con contengan azúcares refinados tienden a ser alto en calorías, y no son muy nutritivos para el organismo. Por ejemplo, las gaseosas cola, poseen 37 gramos de azúcar, lo cual se suma a todas las calorías de la bebida.
Lo ideal, es combinar mejor todos los carbohidratos, tanto los simples como los compuestos, con alguna grasa para disminuir la elevación del nivel de azúcar en la sangre.

