Los errores de las dietas
Abril 3, 2009
Para lucir una atractiva figura durante el verano, muchas mujeres se apuntan a las dietas, con el objetivo de deshacerse de esos kilos de más que nunca son bienvenidos. Sin embargo, perder peso no es fácil. He aquí el decálogo de lo que no se recomienda hacer durante una dieta de adelgazamiento:
- Dejarnos seducir por dietas rápidas y engañosas. Favorecen la aparición de estrías y producen importantes pérdidas de vitaminas.
- No desayunar y luego cometer excesos a la hora de la cena. El desayuno debe aportar una buena parte de las calorías del día.
- Renegar de algunos alimentos. El mejor régimen es la dieta equilibrada. Nunca debemos desterrar ningún alimento a no ser por enfermedad.
- Ponernos a régimen solamente en verano. Muchas mujeres engordan en invierno y se obsesionan en perder kilos durante el estío. Sin darse cuenta de que a medida que transcurren los años es más difícil quitarse esos kilos que sobran. Llega un momento en que las células grasas no se destruyen, solamente vacían su contenido y se llenan cada vez más deprisa.
- Pesarnos cada día. Con una vez a la semana basta, ahora, eso sí, siempre en la misma báscula, en el mismo momento del día y a ser posible sin nada de ropa.
- No realizar ningún deporte. Aunque sea media hora al día debemos dedicar tiempo a hacer ejercicio, ya sea en un gimnasio o siguiendo en casa una sencilla tabla gimnástica.
- No beber agua. Se deben tomar, como mínimo, dos litros de agua diarios fuera de las comidas.
- Confiar en los laxantes y en los diuréticos para adelgazar. Abusar de estos productos puede llevarnos a no asimilar los nutrientes necesarios para el organismo.
- Tomar píldoras que disminuyen el apetito sin prescripción médica. La administración de estos medicamentos siempre debe hacerse bajo control médico. En algunos casos pueden no ser necesarios y en otros estar contraindicados.
- Creer que comer más deprisa adelgaza. Todo lo contrario. Además, no hay nada peor para una buena digestión que masticar mal y deprisa.
- Saltarnos alguna comida. Con esto lo único que conseguimos es acumular grasas para resistir las horas sin alimentos.
- Prepararnos unos platos de régimen aburridos e insípidos. Para que la comida de dieta nos resulte apetitosa lo mejor es echarle imaginación a la hora de servirla.
Cómo preparar sándwiches deliciosos y saludables
Marzo 28, 2009
Los sándwiches son mucho más que jamón, queso y pan. Y también mucho más que un alimento fácil para cuando te falta tiempo, no tienes ganas de cocinar o necesitas salir del apuro, si quieres picar entre comidas, comer de pie o durante un viaje.
Aunque los sándwiches son una comida rápida que se que se prepara y se come de prisa, no tienen por qué ser engordantes ni poco nutritivos. Puedes prepararlos deliciosos para tu paladar y benéficos para tu salud.
No los consideres una comida ligera. Si los preparas de modo que tengan pocas calorías y muchos nutrientes, los incluyes en una alimentación equilibrada, completa y variada, y los consumes con moderación, pueden aportarte bastante salud y muy rico sabor.
Elimina las grasas
Las grasas no sólo amenazan tu silueta, sino también la salud de tu corazón. Para disminuirlas, quítale la orilla de grasa a las carnes y la piel a las aves. Desgrasa la mayonesa y las salsas, preparándolas con yogurt, jugo de limón o clara de huevo en vez de aceite.
Elige ingredientes magros
Prepara los sándwiches con ingredientes con proteínas y pocas calorías. Elige carnes y embutidos magros en vez de grasos, olvídate de lo frito y de los aderezos calóricos. Puedes incluir muy de vez en cuando embutidos o carnes grasas, pero nunca abuses de ellos. Los patés son ricos pero demasiado grasosos, úsalos sólo como aderezo, no como ingrediente principal. También evita los quesos maduros o muy grasos.
El pan más recomendable
Es el integral, con cereales y semillas, porque contiene más sustancias nutritivas y fibra, que llena más tu estómago, quitándote más pronto el apetito que el pan blanco.
Panes con valor extra
Multicereales, de centeno, trigo, trigo germinado, semillas de girasol, semillas de amapola, soya, muesli, cebolla, ajo, etc. En el súper encuentras muchos tipos de panes para darle variedad y más sabor a tus sándwiches.
Con más proteína
Combinan muy bien con casi todo el jamón de pechuga de pavo, las carnes como el pollo o el pavo ahumado, y los frutos del mar como el atún en agua.
Incluye vegetales
Sea cual sea el ingrediente principal de tu sándwich, atún, pechuga de pavo, pollo, queso fresco, salmón, incluye siempre verduras como tomate, pepino, lechuga, espárragos, champiñones, pimiento, cebolla, espinacas crudas, etcétera. También puedes añadirle frutas como manzana, pera o piña, para que tengas una buena dosis de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, y un rico sabor agridulce.
Aderezo con cuentagotas
Para condimentar tu sándwich, usa el aderezo controlado con una cucharita, nunca directamente de la botella.
Un toque de “oro líquido”
Si no vas a comértelo en el momento, adereza tu sándwich con un chorrito de aceite de oliva, que aguanta más la espera sin alterar su sabor.
Quesos magros
Usa siempre quesos bajos en grasa, como el panela y el Oaxaca, que le dan muy rico sabor y además te aportan calcio, proteínas y vitaminas.
Sabor en capas finas
Aunque le dan más sabor, la mantequilla, margarina o mayonesa untadas en el pan también le añaden muchas más calorías. Por eso evítalas lo más posible o modera su consumo aplicándolas en una fina capa sobre el pan.
Dieta para mejorar la memoria
Marzo 17, 2009
Cuándo se habla de una alimentación saludable, a menudo se piensa en la grasa como el mayor enemigo. Sin embargo, un reciente estudio neurológico realizado sobre más de 800 personas mayores de 65 años elegidas al azar, pero que no habían sufrido de Alzheimer, sugiere que comer ciertos tipos de grasas puede de hecho ayudar a mantener una mente lúcida.
Existen una par de teorías para conectar la grasa y el Alzheimer, aunque ninguna fue todavía probada. La primera, señala que los ácidos grasos no saturados (poli y monoinsaturados) pueden ayudar a activar las enzimas que trabajan con las células nerviosas implicadas en la memoria.
Por su parte, otro estudio ha demostrado que las dietas con mucho colesterol, que es también una fuente de grasa saturada, aumentan la presencia de proteínas amiloideas, una característica distintiva del Alzheimer.
Tal como se señaló, el citado estudio indicó que el hábito de consumir grasas saludables y evitar grasas perjudiciales, además de proteger contra las enfermedades cardíacas, también parecería reducir los riesgos de sufrir la enfermedad de Alzheimer, una condición que provoca la pérdida gradual de la memoria.
Alzheimer, del estómago al cerebro
Es importante considerar el hecho de que esta investigación, además de revelar cuestiones referentes a la prevención del mal de Alzheimer, pudo demostrar que existe una conexión entre la dieta y el cerebro.
Durante el estudio, se pidió a los participantes que llenaran un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación. Tiempo después, 131 de las 825 personas evaluadas desarrollaron la enfermedad.
Pero lo interesante de todo esto, fue que aquellas personas que llevaban dietas con alto consumo de grasas saturadas, las denominadas grasas “malas”, demostraron ser más proclives a sufrir de Alzheimer.
En efecto, aquellos individuos que consumieron mayores cantidades de grasas saturadas, en un promedio de 25 g. diarios, duplicaron su riesgo (de hecho, más que los duplicaron, pues el estudio arrojó 2.2 veces de probabilidad) de desarrollar un Alzheimer, al compararlos con aquellos que consumían cantidades más bajas de grasas saturadas.
De la misma forma, aquellas personas que habían consumido grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, es decir las denominadas grasas “buenas”, experimentaron una disminución en el riesgo de sufrir de Alzheimer.
Si bien es cierto que el estudio citado no pudo probar que si se ingieren ciertos alimentos no existirán chances de tener problemas en las funciones de la memoria, no menos real es que la investigación demostró que existen algunos alimentos que cuanto menos son beneficiosos para las funciones mentales.
Estas cuestiones, junto al hecho de que las grasas “buenas” demostraron tener un efecto protector y beneficioso para otras funciones orgánicas, como las cardíacas, hace pensar que sería muy importante incorporarlas a las dieta diaria de cualquier persona.
Dieta para un cerebro sano
1. Alimentos a consumir:
a. Grasas “buenas”: Monoinsaturadas y Polinsaturadas
Las grasas buenas incluyen las grasas monoinsaturadas y las grasas poliinsaturadas. Las mono se pueden encontrar en el aceite de oliva y canola, así como también la palta, las nueces, e incluso la pasta de maní.
Por su parte, las grasas poliinsaturadas se encuentran en los peces grasos y también en los nogales, que contiene el ácido graso omega 3. De la misma forma, estas grasas se pueden encontrar también en los aceites vegetales, como el de girasol, el de azafrán y el de maíz.
De hecho, se pudo observar que los aceites vegetales, que tienen una de las más grandes cantidades de estas grasas poliinsaturadas, lograron disminuir en un setenta por ciento el riesgo de sufrir las enfermedades citadas, en comparación con lo que provocaban aquellos productos con menor cantidad de estas grasas. Muchos de los productos para sazonar las ensaladas son una gran fuente de este tipo de aceites.
b. Colina
La colina es nutriente que se puede encontrar en los huevos, pescados, soja, las nueces, y la espinaca, y que ayuda a formar la acetilcolina, una sustancia química del cerebro implicada en la memoria. Según ciertas investigaciones, se ha podido comprobar que una deficiencia de colina, puede dañar la memoria.
En particular, un estudio en el que diversas personas recibieron una solución intravenosa para compensar su deficiencia de colina, mostraron una mejora en sus pruebas verbales y visuales de memoria. De todas formas, es muy raro que exista una deficiencia de colina.
2. Alimentos a evitar
a. Grasas “malas”: Saturadas y Trans
Comos se ha podido observar, es fundamental evitar las grasas trans y saturadas. Sucede que además de ser asociadas con el mal de Alzheimer, estas grasas también aumentan el riesgo de sufrir enfermedades de corazón.
Las grasas saturadas se encuentran generalmente en los alimentos como la leche entera y la manteca, así como también en los aceites de palma y coco y en las carnes rojas.
Por su parte, las grasas trans se encuentran en las papas fritas, las margarinas, y los alimentos deshidratados o precocidos, preparados comercialmente para consumir de forma instantánea.
b. Azúcares simples
Finalmente, en pos de llevar adelante una dieta saludable para el cerebro y el organismo en general, sería importante evitar los azúcares simples, que se encuentran en todo tipo de dulces y gaseosas.
Sus componentes penetran en la sangre de una forma muy rápida y pueden causar altos y perjudiciales niveles de azúcar en sangre. Según un reciente estudio, aquellas personas que tenían dificultades para controlar sus altos niveles de azúcar en sangre, experimentaron verdaderos deterioros en su memoria y disminuyeron su desempeño cognoscitivo.
Los alimentos con contengan azúcares refinados tienden a ser alto en calorías, y no son muy nutritivos para el organismo. Por ejemplo, las gaseosas cola, poseen 37 gramos de azúcar, lo cual se suma a todas las calorías de la bebida.
Lo ideal, es combinar mejor todos los carbohidratos, tanto los simples como los compuestos, con alguna grasa para disminuir la elevación del nivel de azúcar en la sangre.
La alimentación, ¿cambia con la edad?
Marzo 16, 2009
A medida que nuestro cuerpo cambia, también cambian nuestras necesidades nutricionales. En esta nota, podrá saber cuales son los alimentos y nutrientes imprescindibles para mantener una buena salud en todo momento.
¿Recuerda, cuando, de chicos, nuestros padres nos decían que si comíamos ciertos alimentos, íbamos a ser tan fuertes y poderosos como Tarzán o Superman? Bien, tal vez hayan exagerado un poco, pero no estaban muy errados cuando nos decían que nuestra dieta influiría mucho en nuestro crecimiento, salud, y estado físico.
En efecto, muchos de los problemas que afrontamos a medida que nuestro cuerpo envejece, pueden ser eliminados, o por lo menos retrasados, con una dieta apropiada en nuestra juventud y mediana edad.
A medida que una persona envejece, especialmente a partir de los 60 o 65 años, su apetito comienza a declinar, por lo que es muy posible que, durante sus años más adultos, no ingiera una nutrición apropiada, la cual es necesaria para combatir infecciones y prevenir enfermedades. De hecho, muchas de las infecciones y enfermedades que sufren los adultos, son causadas por una dieta inadecuada.
La alimentación y sus consecuencias
Una persona que ha comido muchos alimentos saturados en grasa durante toda su vida, tiene riesgos extremadamente altos de sufrir enfermedades cardíacas, paros cardíacos o ataques de corazón. Por su parte, una persona que ha consumido una alta cantidad de alcohol durante toda su vida, tiene un alto riesgo de padecer problemas de hígado, páncreas, o riñón, para no mencionar las mayores posibilidades de contraer cáncer.
Por lo tanto, lo ideal es comenzar a tomar una buena dieta durante la juventud o mediana edad, comiendo alimentos bien sanos, como por ejemplo verduras, frutas y por supuesto carnes (aunque estas últimas, no en exceso). Existen estudios que dan cuenta que los mormones, que llevaban una dieta compuesta únicamente por carnes y verduras, -y por supuesto no fumaban ni tomaban bebidas con alcohol o azucares-, vivía una vida más larga, pero además mucho más sana y libre de problemas de salud.
Por supuesto, el cuerpo de una persona mayor no necesita la misma ingesta de alimentos que cuando ésta es más joven, donde consume más calorías para poder desarrollarse y crecer. En efecto, durante la adultez, el metabolismo del cuerpo se retrasa, y no necesita consumir tantas energías para funcionar.
Sin embargo, existen ciertos nutrientes que son más necesarios para los organismos con mayor edad que para sus pares más jóvenes. Nos estamos refiriendo a las vitaminas y minerales, los cuales son imprescindibles para el buen estado de salud de una persona mayor. El calcio, por ejemplo, previene la osteoporosis, y mantiene los huesos sanos. En tanto, la vitamina D, es altamente necesaria para ayudar al organismo a absorber el mismo calcio. El cinc, por su parte, es fundamental para combatir las infecciones, puesto que con la edad el sistema inmunológico del cuerpo, también declina. La fibra, es muy importante para fortalecer los músculos del estómago, que se debilitan con la edad, y para prevenir las constipaciones.
Cuanto más adulta es una persona, mayores necesidades tiene de ingerir una dieta rica en nutrientes, que la ayuden a combatir el decaimiento general de su organismo. Una persona adulta debe intentar consumir, por lo menos, seis porciones de almidón diarios, lo cual se puede encontrar en todo tipo de porotos, pan de centeno, chauchas secas; papas y todo tipo de pastas.
Las frutas y verduras, también son imprescindibles para mantener una buena salud. Las frutas frescas, el brócoli, el repollo, y las uvas, son, especialmente, excelentes fuentes de vitaminas C y A, las cuales son fundamentales para reforzar y mantener un buen sistema inmunológico, que nos evite padece todo tipo de infecciones, algunas de las cuales pueden ser mortales.
En tanto, las comidas altas en proteína, deben ser ingeridas por lo menos dos veces por semana. Se sugiere especialmente la carne de vaca, el pollo y los huevos. Por su parte, los productos lácteos son definitivamente necesarios para ayudar a los huesos a conservar su fortaleza y estabilidad.
Finalmente, recuerde que el ejercicio es una parte importantísima en un organismo saludable. Si usted sufre de pérdida del apetito, el ejercicio físico será también muy bueno para estimular su apetito.
Todos estos puntos son fundamentales para mantener una buena salud durante la mediana y tercera edad, pero cada caso es diferente, por lo que no debería dejar de visitar a un médico nutricionista.
Alimentos que adelgazan
Marzo 12, 2009
La teoría de los alimentos de calorías negativas o también llamada de la “comida quemagrasa“, se basa en que algunos alimentos contienen menos calorías que las que ellos mismos necesitan para ser digeridos, entonces, comiéndolos, se perdería peso.
Por ejemplo, si usted come 40 gramos de apio, que contiene 7 calorías, quizás su cuerpo queme 30 calorías para digerirlo.
Por tanto, se consumirían 23 calorías netas, perdiendo peso.
Este tipo de alimentos quemagrasas o de calorías negativas son verduras como la lechuga, cebolla, espárragos, o frutas como la mandarina, los limones, manzanas.
Entre los alimentos con “calorías negativas” se destacan:
- Apio
- Naranjas
- Fresas o Frutillas
- Pomelos
- Zanahorias
- Lechuga
- Limones
- Tomate
- Pepino
- Sandía
- Coliflor
- Manzanas
- Calabacín
- Espárragos
Esta teoria está basada el libro “Foods that Cause You to Lose Weight: the Negative Calorie Effect”, de Neal Barnard.
Estas ideas son objeto de muy controvertidas opiniones. Robert Eckel, un profesor de medicina de la University of Colorado especialista en nutrición, piensa que el concepto es “ridículo”, desafiando los principios de la ciencia, asegurando que no hay comida que pueda ser asociada a una pérdida de energía.
Por contra, esta teoría tiene una gran acogida en Internet con muchos sites que defienden dietas de alimentos de calorías ngeativas.
De todos modos, todos esos alimentos son probados excelentes antioxidantes y muy saludables.
20 consejos al comer fuera de casa
Marzo 11, 2009
Comer fuera de casa se ha convertido en algo muy común para la mayoría de las personas, cambiando los hábitos alimenticios por la facilidad de encontrar platos preparados con una mayor cantidad de grasas, sal y azúcares.
Hoy en día hay comida disponible en casi todos los lugares que frecuentamos, empresas, escuelas, universidades y por supuesto en la inmensa cantidad de cafeterías, restaurantes, bares y puestos de comida rápida, sin olvidar las típicas ferias de comida de los centros comerciales en las ciudades americanas.
Los siguientes consejos pueden ayudar a evitar que el comer fuera de casa atente contra nuestra salud y estilo de vida.
1. Al momento de escoger el plato principal, evitar las frituras y seleccionar alimentos asados, a la parrilla, al vapor o cocidos.
2. Tratar de no comer pan antes que llegue la comida.
3. Conocer los ingredientes de los platos que se piden, cantidad de mantequilla adicional, sal, grasas, etc.
4. Pedir porciones de tamaño normal o de niños. Las porciones grandes superan lo que se puede o debe comer.
5. Para consumir más calcio pedir leche o malteadas descremadas.
6. Sustituir las patatas fritas por patatas al vapor o ensalada.
7. Aumentar los nutrientes agregando tomate, pimiento y otros vegetales a los emparedados, bocadillos salados o sandwichs.
8. Al pedir un bocadillo salado o emparedado, elegir carne sin grasa, jamón, o fiambre de pavo o pollo con pan integral.
9. No olvidar que una patata asada tiene más fibra y menos calorías que las patatas fritas, teniendo cuidado con el exceso de crema agria y la mantequilla.
10. Para una comida liviana, pedir una entrada como comida principal.
11. Al comer ensaladas, aprovechar las hojas verdes oscuras, zanahorias, pimientos, y otros vegetales frescos, agregando poca mayonesa, o condimentos de ensaladas con mucha grasa.
12. Las porciones de algunos restaurantes son muy grandes, no es necesario dejar “el plato limpio”, se puede compartir o llevar a casa la mitad de la porción para otro momento.
13. Pedir la ensalada con el condimento aparte para utilizar la cantidad que se desee.
14. En una comida con varios platos, consumir primero aquellos que contienen menos calorías, sopa o ensalada son una buena opción.
15 .Si se tiene tendencia a comer en exceso, evitar las ofertas de comida libre, bufetes o bares de ensaladas libres.
16. A la hora del postre, preferir fruta fresca, zumos naturales, infusiones o café. Si es grande la tentación, compartir la tarta con un amigo.
17. Evitar tomar refrescos, gaseosas o bebidas endulzadas.
18. Una copa de vino en la comida ayuda a la digestión y hace más amena la velada.
19. Disfrutar al máximo las comidas hechas fuera de casa, dejando de lado las preocupaciones y el estrés de las actividades diarias.
20. Estas recomendaciones son válidas también al momento de preparar la comida que se lleva al trabajo o a la oficina.
Estudio y alimentación
Marzo 11, 2009
El estudio y la buena alimentación son dos cosas que deben ir muy unidas. El rendimiento en el estudio es sensible a una alimentación equilibrada y a unos hábitos alimentarios acordes con las exigencias del estudio. La mayoría de los especialistas insisten en que un estudiante debe cuidar muy bien su alimentación:
1. Un desayuno abundante, muy completo, al estilo anglosajón a base de cereales, leche, huevos, zumos, frutas, jamón, queso… El desayuno de un estudiante debe ser una de sus más completas comidas. Es el “combustible” que se quemará a lo largo del día, que se digiere rápidamente, y que da energía por las mañanas durante las clases, en las que hay que estar con vitalidad y energía.
2. Evitar caprichos: alimentos de bollería industrial a base grasas y exceso de hidratos con azúcares en comidas intermedias y ocasionales. Mejor alimentos sanos: frutas, bocadillos de pan integral, sin excesos de fiambres, no tomar bebidas azucaradas en exceso, etc. Los estudiantes deberían vigilar su sobrepeso, especialmente si esto influyen hábitos alimentarios no muy saludables.
3. Stop a la comida basura. Los que hacen trabajos sedentarios (como los de los estudiantes) deberían limitar mucho alimentos que contengan azúcar, pasteles, galletas, dulces, chucherías, carnes elaboradas, recompuestas, o empanadas, salchichas, alimentos en conserva, etc. etc.
4. Alimentación muy saludable. Un estudiante debe tener una alimentación equilibrada y muy diversificada. Una simple deficiencia en vitaminas puede originar falta de energía y vitalidad. En una buena dieta alimentaria de estudiante deben entrara alimentos como los: tomates y verduras, ensaladas (en todas las comidas), frutas (cinco piezas diarias), carne o pescado (con preferencia este último), huevos (varias veces por semana); leche, quesos y productos lácteos; pan integral y cereales: agua (un litro y medio al día).
5. Tener horas fijas en la comidas (las que sean necesarias). Comer por ansiedad y a muchas horas puede generar digestiones pesadas que mezcladas con el estudio restan capacidad de concentración, vitalidad y, en ocasiones fomentan la somnolencia.
Si eres un estudiante que tiene como meta destacar en sus estudios, debes cuidar mucho tu alimentación. Estar “en forma” mentalmente durante muchas horas al día (clases, horas de estudio por las tardes, exámenes, etc). Todas estas actividades exigen un óptimo rendimiento y los buenos hábitos alimentarios pueden ayudar mucho.
Dieta para sedentarios
Marzo 6, 2009
Salud y trabajo van unidos y se influyen mutuamente. Puesto que la alimentación es uno de los factores que afectan a nuestra salud, es muy importante adaptarla a la actividad laboral, para mejorar el rendimiento y reducir la fatiga.
Por ello, el trabajador ha de aprender a armonizar su consumo alimentario con su vida profesional, ya que la actividad física o intelectual repercute en sus requerimientos energéticos y nutritivos.
Además, es importante recordar que, independientemente de la actividad profesional, las necesidades nutritivas varían para cada persona, en función de su edad, sexo y otras condicionantes individuales y del entorno en el que vive (factores socio culturales, climáticos, etc.) que también han de tenerse en cuenta a la hora de planificar una correcta alimentación.
Muchas veces, la comodidad, la falta de tiempo o las propias condiciones sustituyen a la calidad a la hora de comer durante la jornada de trabajo. Cada vez más, aquéllos que pueden permitirse adquirir alimentos nutritivos optan por los que no lo son, mientras que quienes no pueden permitirse la compra de alimentos frecuentemente pasan sin ellos.
Ya que una buena parte de la población mundial no come lo suficiente y otra proporción igualmente amplia de la población come demasiado, la puesta en marcha de una revolución alimentaria en el menú de los lugares de trabajo constituye una necesidad innegable. Además, no sólo la cantidad de alimentos adolece de desequilibrios: la calidad también presenta grandes deficiencias. En cualquier caso, ¿cuál es el mejor punto de partida?
Rendimiento físico e intelectual
Una persona mal alimentada encontrará dificultades para mejorar su calidad de vida, puesto que la capacidad de trabajo, directamente proporcional a la alimentación, irá descendiendo cuando ésta es deficiente y, en lo que a trabajo físico de refiere, puede llegar a disminuir hasta un 30% respecto al desarrollo normal.
Una alimentación monótona, repetitiva o en la que faltan alimentos indispensables para nuestro cuerpo puede dar lugar a la aparición de determinados síntomas tanto físicos; cansancio excesivo, falta de reflejos…, como psíquicos; falta de interés por las cosas, irritabilidad…; situaciones que mejoran mediante una alimentación adecuada.
A veces no nos damos cuenta de que no sólo el estrés, los problemas personales, la falta de sueño…, influyen sobre nuestro bienestar; deberíamos preguntarnos si estamos alimentando adecuadamente a nuestro cuerpo como para que éste funcione correctamente cada día.
Factores alimentarios que influyen en el trabajo y en el rendimiento:
* Dietas hipocalóricas o bajas en calorías, reducen la capacidad de rendimiento y perjudican la salud.
* Dietas desequilibradas en las que faltan alimentos básicos; a medio o largo plazo dan lugar a carencias nutritivas con efectos indeseables para el organismo.
* Dietas hipercalóricas, conducen a sobrepeso y obesidad, lo que supone un sobre esfuerzo físico para la persona, que agrava o aumenta el riesgo de lesiones en el aparato locomotor (músculos, articulaciones, etc.) y el de desarrollar otros trastornos más o menos serios de la salud (alteraciones de los niveles de azúcar y grasas en sangre, hipertensión, etc.)
* El número de comidas que se realiza en un día. Saltarse comidas o realizar sólo dos comidas “de fundamento” al día influye de forma negativa en el funcionamiento de nuestro organismo.
* Reparto de la cantidad de alimentos por cada comida. Las comidas frugales o por el contrario muy copiosas, pueden producir bajadas de azúcar en sangre (hipoglucemias) o somnolencia y molestias digestivas respectivamente, perjudicando el rendimiento tanto físico como intelectual.
* La higiene de los alimentos. Si no se cuida este aspecto, aumenta el riesgo de que se produzcan intoxicaciones de origen alimentario tales como la salmonelosis.
* El consumo de alcohol. En cantidades excesivas perjudica seriamente la salud y es causa de accidentabilidad.
Tipos de trabajo y alimentación
A través de diversos estudios se ha comprobado cómo mejora el rendimiento y el bienestar de los trabajadores que consumen dietas adecuadas a su situación personal: de alto valor calórico si se trata de trabajadores de fuerza y de moderado aporte de calorías en personas que realizan un trabajo de tipo intelectual con menor desgaste físico, etc.
Tipos de trabajo y necesidades
Trabajos sedentarios, englobaría aquellas actividades profesionales que condicionan la realización de dietas adaptadas a las condiciones de la persona y de su entorno, pero no un incremento extra de las calorías, debido al bajo gasto calórico que conllevan este tipo de trabajos: personas que han de permanecer sentadas prácticamente todo el día, que llevan a cabo su actividad profesional como relaciones públicas y que se desplazan siempre en coche. En este grupo deben verse reflejado el personal de oficina, comerciales, taxistas y conductores de autobuses.
Trabajos de gran estrés físico o psíquico, en estos casos, si el estrés o desgaste es principalmente físico, la dieta debe contener cantidad suficiente de calorías como para compensar el gasto de energía que conlleva la actividad, como es la de trabajadores de la construcción, del campo, de la industria del metal, deportistas profesionales, repartidores, etc. Si el estrés es de tipo psíquico, las necesidades calóricas no son tan elevadas como en el caso anterior y lo verdaderamente importante es que la dieta contenga cantidad suficiente de todos aquellos nutrientes que se relacionan con un buen funcionamiento del sistema nervioso. Además de las personas en puestos de responsabilidad, empresarios y directivos de empresas, jefes de servicio o de grupo, gerentes, también está incluido el personal que trabaja en cadena ya que están sometidos a estrés por su trabajo monótono y repetitivo.
Trabajos con horarios especiales. Aquellas personas que trabajan en un ritmo de turnos o en franjas horarias especiales tienen que adaptar además su alimentación en función del horario laboral, para poder llevar a cabo una dieta adecuada. Es el caso de los trabajadores de la salud pública (enfermería, médicos, ATS, celadores…), el personal de la industria química y siderúrgica o del sector de la alimentación con horarios continuos en la empresa que exigen turnos rotativos y nocturnos, camareros de bares nocturnos, etc.
• Trabajos que exigen comer fuera de casa. Muchas personas, debido a su actividad laboral, no pueden comer en casa y deben hacerlo en comedores de empresa o en servicios de restauración colectiva (bares, self service, restaurantes…). En estos casos, conviene tener unos conocimientos básicos de alimentación, para poder escoger el menú más apropiado y saludable en cada caso.
Alimentación sana en el trabajo
A continuación se indican algunas recomendaciones para mantener una rutina alimentaria saludable durante la semana:
* Acostúmbrate a llevar la comida. Prepárala la noche anterior asegurándote de llevar una comida equilibrada. Puedes incorporar carne, pollo, pavo, jamón, pescado, huevos, queso bajo en grasa, un yogur desnatado y frutos secos.
* Elige alimentos ricos en proteínas y fibra. Muchas mujeres afirman pasar hambre todo el día mientras trabajan. Este tipo de alimentos ayudan a sentirse lleno y controlar los niveles de apetito para no pasarse el día picando.
* Prueba una fruta o vegetal nuevo cada semana. Si se elige lo mismo por rutina día tras día, puede acabar aburriendo. Prueba cosas nuevas para mantener tu interés en las comidas de diario.
* Hidrátate. Conviene tener agua a mano para mantenerse sano. Sustituye por agua el zumo, los refrescos, el café o cual sea tu bebida habitual.
* Defiende la iniciativa en el trabajo, animando a los directivos de tu empresa a promover unos hábitos alimentarios saludables en el entorno de trabajo. Puedes sugerir que incluyan una oferta más amplia de alimentos saludables en la cafetería de su lugar de trabajo o en las máquinas expendedoras.
Ejercicio en familia
Febrero 19, 2009
¿Quieres que tu familia se mantenga lo más sana posible? ¡Pues motívalos a que hagan ejercicios con frecuencia!
La mejor estrategia para promover la actividad física en la familia es dar el ejemplo y tratar de integrar al máximo a todos los miembros familiares en tu rutina de ejercicios. No hace falta ir al gimnasio o correr sin compañía para estar en forma, pues existe toda una gama de ejercicios que se pueden hacer en conjunto y ponen a todos en movimiento.
Muchos padres se sienten culpables cuando hacen ejercicio porque piensan que están dedicando menos tiempo a sus hijos; por lo tanto, al ejercitar en familia, se sentirán mejor y contribuirán a mantener la salud familiar.
Para que el ejercicio sea un placer familiar
Aquí te damos algunos consejos para lograr que a tu familia le encante el ejercicio. Prueba utilizar todas las estrategias que se te ocurran hasta que descubras el enfoque ideal para ti y para tu familia:
- En primer lugar, habla con tu pareja sobre tus metas físicas y el efecto que tendría el ejercicio en la familia.
- Ten siempre una actitud positiva con respecto al ejercicio en todo el ámbito familiar.
- Todos deben alentarse mutuamente y apoyar las actividades de cada uno de los miembros.
- Empieza a cambiar tu concepto de ejercicio y acepta otras posibilidades; la actividad física no tiene por qué limitarse a caminar, trotar, montar bicicleta o ir al gimnasio. A veces el trabajo en el jardín o la limpieza de la casa equivalen a tu cuota de ejercicios. Este tipo de actividades y quehaceres queman calorías y son beneficiosos para la salud.
- Al comienzo, puedes caminar con tu familia. Sin embargo, es probable que los niños pequeños prefieran ir en bicicleta mientras tú y tu pareja trotan o caminan. Cuando recorran la urbanización, dile a los niños que cada vez escojan un camino diferente para hacerlo más interesante y lograr que estén más motivados por el ejercicio. Puedes incluir juegos u otras actividades para entretenerlos durante el recorrido, como contar los perros que ven, etc.
- Si no vives en un lugar tranquilo para hacer ejercicio al aire libre con tu familia, puedes ir a un centro deportivo cercano y trotar en la pista mientras los niños juegan en el campo interior. La mayoría de las escuelas abren sus instalaciones deportivas al público después de las horas de clase.
- Si deseas cambiar la rutina, planifica salidas familiares diferentes y frecuentes como ir de excursión a un parque, patinar sobre hielo, nadar en la piscina pública, jugar fútbol en un campo cercano o montar bicicleta en un camino asfaltado. Lo importante es hacer una actividad divertida y agradable para todos.
- Trata de variar las distintas opciones para evitar el aburrimiento. Puedes invitar a otros familiares y hacer otro tipo de deporte o actividades en conjunto.
-¡Hasta los más pequeños de la casa pueden acompañar a la familia! En el mercado existen portabebés y coches de todo tipo que se adaptan de maravilla al ejercicio al aire libre. Mientras los bebés sean todavía muy pequeños, tú o tu pareja pueden llevarlos cargados en el pecho en una mochila portabebés y, una vez que puedan sostener la cabeza, pueden colocárselos en la espalda. También hay sillas o cestas que se instalan en la bicicleta para llevar a los niños pequeños. Recuerda que no es conveniente usar audífonos al pasear en bicicleta, ya que pueden impedirte oír algunos ruidos importantes a tu alrededor, como el claxon de un carro.
- Si tus hijos juegan béisbol, fútbol (soccer) o fútbol americano, o si tus hijas son porristas, puedes caminar cerca de los campos o parques donde juegan o hacen sus prácticas y verlos en actividad. Invita a otros padres a caminar o a trotar contigo para que se conozcan mejor y entablen una amistad.
- Las mascotas también son parte importante de la familia. Por lo tanto, si tu mascota es un perro, ¡no te olvides de llevarlo a hacer ejercicio con la familia al aire libre!
Si conviertes el ejercicio en un componente esencial de tu vida familiar, le inculcarás a tus hijos hábitos saludables desde sus primeros años de vida, por lo que es mucho más probable que sigan realizando alguna actividad física cuando sean mayores. De esta manera, tus hijos serán adultos saludables. Además, para ti será mucho más fácil estar y mantenerte en forma si tu familia comprende la importancia del ejercicio y está realmente dispuesta a llevar un estilo de vida activo contigo.
Trucos para lucir mas delgada a la hora de vestir
Febrero 11, 2009
La combinación de la ropa, los colores que usas, la hechura y los cortes que tengas en tu closet, son piezas claves a la hora de tener una buena apariencia, además de lucir delgada. Estas son algunas sugerencias de la diseñadora Abril Cervera, para que tomes en cuenta a la hora de elegir tu ropa.
Las tonalidades
Trata de usar prendas del mismo color en la parte de arriba y abajo del cuerpo. Los colores monocromáticos tienden a estilizar la figura y dar la imagen óptica de una silueta pequeña, también puedes jugar con las texturas de las telas.
Caderas anchas
Si tienes este problema, lo mejor es usar ropa en forma de A, con pequeños bolsillos en los costados. Además, los estilos rectos, blusas sin mangas, escotes y aberturas desviarán la atención de tus caderas. Otra opción es llevar prendas completas como los vestidos y evitar la superposición de telas.
Vestidos
Si quieres usar vestidos, trata de que sean de corte recto, que no pasen más allá de la rodilla y que tampoco sean más cortos. Si quieres ponerte una chaqueta o saco, verifica que sean del mismo largo y color del vestido.
Moda incómoda
Si no te sientes muy cómoda con la moda del momento, puedes seguir con un estilo más tradicional e incorporar pequeños detalles y accesorios que te hagan ver bien, como zapatos, carteras, aros o pulseras.
Zapatos
Trata de que los zapatos que uses sean de tacón alto, ya que de esa manera se estilizan las piernas, te ves más alta y se resalta el conjunto, es decir, la figura completa.
Pantalones sin pinzas
Uno de los grandes errores es adquirir pantalones con pinzas, ya que aumenta el efecto visual de una cadera ancha y poca cintura. En este caso es mejor usar un pantalón recto y sin pinzas que contenga el abdomen.
Blusas
Si lo que deseas es disminuir los kilos, elimina del clóset todas las blusas que tengan adornos en el frente, olvídate de las que tienen estampados muy grandes o colores muy brillantes. Usa mejor las de forma cruzada, que te dan un pliegue natural en la cintura, además de marcarla. Para disimular por completo la zona de la cadera, escoge blusas largas que al menos alcancen a cubrir el área del abdomen. Nunca las lleves dentro del pantalón.
Cinturones
Es mejor hacer a un lado este tipo de accesorios si queremos disminuir la atención hacia nuestra cintura y caderas. Los cinturones sólo agregan volumen al área que queremos ocultar. Si de todas maneras quieres usar uno, trata de que éste sea delgado, de no más de 2 centímetros de ancho.
Ropa holgada y strech
Ningún extremo es bueno, por lo tanto no te encasilles en comprar ropa más grande de la que necesitas. Si te vistes con ropa holgada, sólo agregarás kilos extras y si usas ropa muy pegada al cuerpo, te marcará los que tienes de más.


